|
El desarrollo de los primeros apósitos quirúrgicos listos
para usar, efectuado por Johnson & Johnson a mediados de 1880
marcó, no sólo el nacimiento de una empresa, sino también
la primera aplicación práctica de la teoría del tratamiento
antiséptico de las heridas. Este nuevo producto, basado en
un novedoso concepto quirúrgico, trajo aparejada una drástica
reducción de las infecciones que causaban un gran número de
víctimas en los procesos postoperatorios.
La historia comienza con los descubrimientos de Sir Joseph
Lister, un destacado cirujano inglés, quien identificó los
gérmenes ambientales como la causa de infecciones en el quirófano.
Con asombrosa exactitud los denominó como los "asesinos invisibles" lentamente,
la ciencia médica comenzaba a comprender la necesidad de otorgar
una mayor protección a las heridas. Sin embargo, este concepto
de millares de organismos vivientes, invisibles pero mortales,
continuó fuera del alcance de muchos cirujanos del siglo XIX,
quienes no solamente dudaban del valor del trabajo de Lister
sino que hasta lo menospreciaban.
|
 |
|